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SACRIFÍCIO — DIFUNDIR A LUZ


René Guénon: REUNIR DO DISPERSO

Para comprender del modo más completo posible aquello de que se trata, conviene referirse ante todo a la tradición védica, más particularmente explícita a este respecto: según ella, "lo disperso" son los miembros del Púrusha ('Hombre') primordial, que fue dividido en el primer sacrificio realizado por los Deva al comienzo, y del cual nacieron, por esa división misma, todos los seres manifestados (Ver Rg-Veda, X, 90). Es evidente que se trata de una descripción simbólica del paso de la unidad a la multiplicidad, sin el cual, efectivamente, no podría haber manifestación alguna; y ya puede advertirse que la "reunión de lo disperso", o la reconstitución del Púrusha tal como era "antes del comienzo", si cabe expresarse así, o sea en el estado de no-manifestación, no es otra cosa que el retorno a la unidad principial. Ese Púrusha es idéntico a Prajapati, el "Señor de los seres producidos", todos ellos surgidos de él y por consiguiente considerados en cierto sentido, como su "progenitura" 1 ; es también Viçvakarma, o sea el "Gran Arquitecto del Universo", y, en cuanto tal, él mismo realiza el sacrificio del cual es la víctima 2 ; y, si se dice que es sacrificado por los Deva esto no constituye en realidad ninguna diferencia, pues los Deva no son en suma sino las "potencias" que porta en sí mismo 3 .

Para comprender del modo más completo posible aquello de que se trata, conviene referirse ante todo a la tradición védica, más particularmente explícita a este respecto: según ella, "lo disperso" son los miembros del Púrusha ('Hombre') primordial, que fue dividido en el primer sacrificio realizado por los Deva al comienzo, y del cual nacieron, por esa división misma, todos los seres manifestados (Ver Rg-Veda, X, 90). Es evidente que se trata de una descripción simbólica del paso de la unidad a la multiplicidad, sin el cual, efectivamente, no podría haber manifestación alguna; y ya puede advertirse que la "reunión de lo disperso", o la reconstitución del Púrusha tal como era "antes del comienzo", si cabe expresarse así, o sea en el estado de no-manifestación, no es otra cosa que el retorno a la unidad principial. Ese Púrusha es idéntico a Prajapati, el "Señor de los seres producidos", todos ellos surgidos de él y por consiguiente considerados en cierto sentido, como su "progenitura" 4 ; es también Viçvakarma, o sea el "Gran Arquitecto del Universo", y, en cuanto tal, él mismo realiza el sacrificio del cual es la víctima 5 ; y, si se dice que es sacrificado por los Deva esto no constituye en realidad ninguna diferencia, pues los Deva no son en suma sino las "potencias" que porta en sí mismo 6 .

Hemos dicho ya, en diversas ocasiones, que todo sacrificio ritual debe considerarse como una imagen de ese primer sacrificio cosmogónico; y, también, en todo sacrificio, según ha señalado A. K. Coomaraswamy, "la víctima, como lo muestran con evidencia los Bràhmana, es una representación del sacrificador, o, como lo expresan los textos, es el sacrificador mismo; de acuerdo con la ley universal según la cual la iniciación (dîkshâ) es una muerte y un renacimiento, es manifiesto que "el iniciado es la oblación" (Tattirîya-Sámhitâ, VI, 1, 4, 5), "la víctima es sustancialmente el sacrificador mismo" (Aitareya-Bràhmana, II, 11)" (atmanyajña: Self-sacrifice", en el Harvard Journal of Asiatic Studies, número de febrero de 1942). Esto nos reconduce directamente al simbolismo masónico del grado de Maestro, en el cual el iniciado se identifica, en efecto, con la víctima; por otra parte, se ha insistido a menudo sobre las relaciones de la leyenda de Hiram con el mito de Osiris, de modo que, cuando se trata de "reunir lo disperso", puede pensarse inmediatamente en Isis cuando reunía los miembros dispersos de Osiris; pero, precisamente, en el fondo, la dispersión de los miembros de Osiris es lo mismo que la de los miembros de Púrusha o de Prajàpati: no son, podría decirse, sino dos versiones de la descripción del mismo proceso cosmogónico en dos formas tradicionales diferentes. Cierto que, en el caso de Osiris y en el de Hiram, no se trata ya de un sacrificio, al menos explícitamente, sino de un asesinato; pero esto mismo no introduce ningún cambio esencial, pues es realmente una misma cosa encarada así en dos aspectos complementarios: como un sacrificio, en su aspecto "dévico", y como un asesinato, en su aspecto "asúrico" 7 ; nos limitamos a señalar este punto incidentalmente, pues no podríamos insistir en él sin entrar en largos desarrollos, ajenos a nuestro tema actual.

De la misma manera, en la Qabbalah hebrea, aunque ya no se trate propiamente de sacrificio ni de asesinato, sino más bien de una suerte de "desintegración" — cuyas consecuencias, por lo demás, son las mismas -, de la fragmentación del cuerpo del Adam Qadmon fue formado el Universo con todos los seres que contiene, de modo que éstos son como parcelas de ese cuerpo, y la "reintegración" de ellos a la unidad aparece como la reconstitución misma del Adam Qadmon. Éste es el "Hombre Universal", y Purusha, según uno de los sentidos del término, es también el "Hombre" por excelencia; se trata en todo eso, pues, exactamente de la misma cosa. Agreguemos, antes de ir más lejos, que, como el grado de Maestro representa, virtualmente por lo menos, el término de los "pequeños misterios", lo que hay que considerar en este caso es propiamente la reintegración al centro del estado humano; pero sabido es que todo simbolismo es siempre aplicable a distintos niveles, en virtud de las correspondencias que existen entre éstos 8 , de modo que puede referírselo sea a un mundo determinado, sea al conjunto de la manifestación universal; y la reintegración al "estado primordial", que por otra parte es también "adámico", constituye como una figura de la reintegración total y final, aunque en realidad no sea aún sino una etapa en la vía que conduce a ésta.


NOTAS:
1 La palabra sánscrita prâya es idéntica a la latina progenies.
2 En la concepción cristiana del sacrificio, Cristo es también a la vez la víctima y el sacerdote por excelencia.
3 Comentando el pasaje del himno del Rg-Veda que hemos mencionado, en el cual se dice que "por el sacrificio ofrecieron el sacrificio los Deva". Sàyana señala que los Deva ('dioses') son las formas del hálito (prana-rûpa) de Prajàpati (el 'Señor de los seres producidos', o sea el "Hombre universal", determinación del Principio en cuanto formador del universo manifestado). Cf. lo que hemos dicho acerca de los ángeles en "Monothéisme et Angélologie" (E. T., octubre-noviembre de 1946. Estos son en las tradiciones judaica, cristiana e islámica, el exacto equivalente de los Deva en la tradición hindú). Es claro que, en todo esto, se trata siempre de aspectos del Verbo Divino, con el cual en última instancia se identifica el "Hombre universal".
4 La palabra sánscrita prâya es idéntica a la latina progenies.
5 En la concepción cristiana del sacrificio, Cristo es también a la vez la víctima y el sacerdote por excelencia.
6 Comentando el pasaje del himno del Rg-Veda que hemos mencionado, en el cual se dice que "por el sacrificio ofrecieron el sacrificio los Deva". Sàyana señala que los Deva ('dioses') son las formas del hálito (prana-rûpa) de Prajàpati (el 'Señor de los seres producidos', o sea el "Hombre universal", determinación del Principio en cuanto formador del universo manifestado). Cf. lo que hemos dicho acerca de los ángeles en "Monothéisme et Angélologie" (E. T., octubre-noviembre de 1946. Estos son en las tradiciones judaica, cristiana e islámica, el exacto equivalente de los Deva en la tradición hindú). Es claro que, en todo esto, se trata siempre de aspectos del Verbo Divino, con el cual en última instancia se identifica el "Hombre universal".
7 Cf. también, en los misterios griegos, la muerte y desmembramiento de Zagréus por los Titanes; sabido es que éstos constituyen el equivalente de los Ásura en la tradición hindú. Quizá no sea inútil señalar que, por otra parte, inclusive el lenguaje corriente aplica el término "víctima" tanto en los casos de sacrificio como en los de homicidio.
8 De la misma manera, en el simbolismo alquímico hay correspondencia entre el proceso de la "obra al blanco" y el de la "obra al rojo", de modo que el segundo reproduce en cierto modo al primero en un nivel superior.